¿Puede el cuerpo descansar cuando la mente no encuentra quietud? ¿Qué cambiaría en tu bienestar si mente y cuerpo aprendieran a descansar juntos? ¿Qué lugar ocupa hoy la calma en medio de tu ritmo cotidiano?

Nuestra mente está gran parte del tiempo ocupada en rumiar, anticipar, juzgar. Cuando esta actividad persiste, impacta en el cuerpo con consecuencias tales como: tensión muscular, fatiga persistente, insomnio, irritabilidad, mayor sensibilidad emocional, y otras condiciones físicas, no pudiendo a veces el organismo en su integridad, encontrar recursos internos para lograr la calma.

Cuando la alianza mente-cuerpo logra generar un diálogo, en “modo autopista de doble circulación”, el organismo tiene más posibilidades de recuperar equilibrio, favoreciendo procesos de reparación física y emocional — algo especialmente importante en personas que atraviesan tratamientos médicos o momentos de mayor vulnerabilidad.

Ciertos momentos del año, con su cambio de ritmo y de clima, pueden ser una oportunidad para empezar a cultivar esa calma que habilite nuestro bienestar integral.

Algunas prácticas simples pueden acompañar este proceso:

  • Respiración consciente: Inhalar y exhalar de manera lenta y profunda ayuda a aquietar la mente y a enviar señales de bienestar al cuerpo.
  • Descanso reparador: Cuidar el momento del sueño y permitir momentos de desconexión le da espacio al organismo para recuperarse. Existen técnicas fáciles y sencillas para lograrlo.
  • Movimiento consciente: Caminar, estirar el cuerpo o realizar movimientos suaves y atentos ayuda a soltar tensiones y a regularnos internamente.
  • Contacto con el momento presente: Llevar la atención al aquí y ahora, a las sensaciones corporales y al entorno con mente curiosa reduce la rumiación mental y la ansiedad anticipatoria.

Cuando generamos condiciones internas de calma, el cuerpo encuentra más fácilmente el camino de retorno hacia la recuperación y el equilibrio.

Próximamente, desde Mevaterapia estaremos compartiendo un encuentro especial a cargo de la Dra. Carmen Beguiriztain, para transitar estas prácticas, su impacto en el bienestar y la importancia de cultivar espacios de presencia y calma en la vida cotidiana.
Porque cuando la mente se calma, el cuerpo puede descansar.