El 8 de junio de cada año, se conmemora el Día Internacional de los tumores cerebrales, con el fin de visibilizar y concientizar acerca de esta enfermedad.

Desde Mevaterapia, nos sumamos a esta iniciativa, proponiendo prestar atención a nuestro cuerpo, a nuestro sentir; a ser protagonistas del cuidado de nuestra salud. Y en ese sentido, implementar hábitos saludables en nuestras vidas, así como realizar la consulta médica oportuna cuando algo nos llama la atención o nos preocupa, son las dos variables importantes que debemos tener en cuenta.

Compartiremos en esta nota, información útil para comprender los alcances de esta patología, que como todos los tipos de cáncer, brinda distintos pronósticos en cada caso individual y de acuerdo a su localización y a la etapa de desarrollo en la que se detecta. Es por esto la importancia de estar informados y atentos al cuidado de nuestra salud.

¿Qué es un tumor cerebral?

Es un bulto o masa conformado por células anormales, alojado en el cerebro.

Existen varios tipos. Algunos no son cancerosos, son los llamados “benignos”. Algunos otros, sí lo son, y son los denominados “malignos”.
Los tumores cerebrales se clasifican en primarios o secundarios. Los primarios son aquellos que se originan en el cerebro. En cambio, los tipos de cáncer secundarios son aquellos que se originan en otras partes del cuerpo y luego llegan a extenderse hasta el cerebro (tumores cerebrales metastásicos o secundarios).

Dependiendo de su tamaño, ubicación, y de las características de su crecimiento, afectará el funcionamiento del sistema nervioso de determinada manera, y determinará las posibilidades de tratamiento para cada caso.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas del tumor cerebral varían mucho dependiendo de su ubicación y tamaño. Sin embargo, pueden describirse algunos síntomas generales a los que se debe prestar atención para poder realizar una consulta clínica oportuna:

  • Cambio en el patrón habitual de dolor de cabeza. Progresivamente, más frecuente e intenso.
  • Náuseas o vómitos sin causa aparente.
  • Visión borrosa o doble, pérdida parcial de visión.
  • Pérdida de la sensibilidad o movimiento de un brazo o pierna.
  • Dificultad para mantener el equilibrio.
  • Dificultades con el habla.
  • Cansancio.
  • Confusión.
  • Incapacidad de seguir órdenes sencillas.
  • Dificultad para tomar decisiones.
  • Cambios en el comportamiento o en la personalidad.
  • Convulsiones (en personas que no tienen antecedentes de convulsiones).
  • Problemas auditivos.

Tumores cerebrales primarios

Son aquellos que se originan en el cerebro o en tejidos cercanos (como las membranas que lo recubren, ejemplo las meninges) o los nervios craneales o las glándulas pineal o pituitaria.

Se producen cuando las células normales desarrollan cambios o mutaciones en su ADN, que producen que se dividan y reproduzcan anómalamente, formando un tumor.

En adultos, suelen ser mucho menos frecuentes que los tumores cerebrales secundarios, que son los que comienzan en otro lado del cuerpo y se diseminan hasta el cerebro. Los tumores primarios de cerebro comprenden el 1,4 % de todos los tumores, a pesar de ser infrecuentes, éstos producen una alta morbimortalidad en aquellos pacientes que los padecen, con una tasa de mortalidad esperada del 60%.

Existen varios y diferentes tipos de tumores cerebrales primarios, según el tipo de células afectadas:

  • Glioma: Es el tipo más común de tumor primario. Comienza en el cerebro o médula espinal.
  • Meningioma: Surge de las meninges, membranas que rodean al cerebro y médula espinal. Suele ser no canceroso.
  • Neurinomas del acústico: Afectan los nervios que intervienen en el equilibrio y la audición. Suelen ser no cancerosos.
  • Adenomas hipofisarios: Afectan la glándula pituitaria, en la base del cerebro, y por ende la producción de hormonas hipofisarias. Puede tener efectos en varias partes del cuerpo.
  • Meduloblastomas: Son tumores cerebrales cancerosos, que suelen ser más frecuentes en los niños. Comienzan en la parte inferior trasera del cerebro y se diseminan a través del líquido cefalorraquídeo.
  • Tumores de células germinativas: Pueden desarrollarse durante la infancia, al formarse los testículos y los ovarios. Pero a veces afectan otras partes del cuerpo, como el cerebro.
  • Craneofaringiomas: Son tumores poco frecuentes. Se originan cerca de la glándula pituitaria del cerebro, que es la que segrega hormonas para muchas funciones corporales. Al crecer, va afectando a esta glándula y a otras partes del cerebro.

Tumores cerebrales secundarios o metastásicos

Se producen a raíz de un cáncer que se origina en otra parte del cuerpo, y que luego se esparce hasta el cerebro.

Suelen manifestarse con mayor frecuencia en personas con antecedentes de cáncer. Las metástasis cerebrales ocurren en el 20% de los pacientes con enfermedad por cáncer sistémica.

Si bien cualquier tipo de cáncer puede expandirse hasta el cerebro, algunos tipos son más frecuentes:

  • Cáncer de mama
  • Cáncer de colon
  • Cáncer de riñón
  • Cáncer de pulmón
  • Melanoma

¿Cómo se diagnostica?

Como siempre, la consulta médica a tiempo es fundamental. Una completa evaluación clínica, con examen neurológico acompañado de exámenes por imágenes, brinda elementos para un certero diagnóstico.

Dependiendo del caso, y de acuerdo a la evaluación clínica realizada, puede solicitarse la realización de una resonancia magnética nuclear (RMN) con contraste. También puede solicitarse una tomografía axial computada (TAC), así como serologías específicas, y centellograma o Spect, también pueden ser solicitados.

Existe también la posibilidad de realizar una biopsia estereotáxica, que es un método mínimamente invasivo, donde se obtiene una muestra de la lesión, permitiendo planificar mejor el tratamiento, gracias a la observación del tejido.

¿Cómo se tratan?

Dependiendo de las características de cada caso, pueden utilizarse alguno de los siguientes tipos de tratamiento para tumores cerebrales, o varios en forma combinada, de acuerdo al diagnóstico y localización de las lesiones: cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia, target terapia.

El Dr. Garategui, médico especialista en Radioterapia, nos comenta que la incidencia es mayor cada año, gracias al aumento de la esperanza de vida, la detección temprana de la enfermedad y el desarrollo de nuevas terapias sistémicas y tecnología médica en el tratamiento primario de la enfermedad.

Actualmente, respecto de los tratamientos de los tumores cerebrales, los avances actuales permiten aumentar no sólo la esperanza de vida sino la calidad de la misma, factor pronóstico independiente que modifica la tasa de mortalidad.

El desarrollo de técnicas microquirúrgica, de tecnología médica (microscopios quirúrgicos, sistema de navegación, software de fusión, calidad de las imágenes y algoritmos de inteligencia artificial) permiten resecciones tumorales más seguras y completas, evitando lesiones neurológicas.

Desde el punto de vista de las terapias radiantes, la aparición de nueva tecnología (innovación en mejoras de sistema de posicionamiento, delivery de energía radiante, software de planificación, etc), el mayor conocimiento de la radiobiolobía y física médica, permiten la realización de tratamientos más seguros y eficaces en el control de la biología tumoral.

La aparición dentro de la industria farmacéutica de nuevas drogas específicas para cada lesión, dependiendo de su biología molecular, aumentó la tasa de eficacia en el control de las enfermedades. Para concluir, todos estos avances no constituyen una importante herramienta si no se cuenta con personal idóneo y centros de atención especializados en este tipo de patologías, asegurando un acceso prematuro, para un diagnóstico temprano y un pronóstico más favorable.